MÚSICAS MILITARES
Y DE TAMBOR EN PARTITURAS DEL SIGLO XVI
En España no nos han quedado
partituras de músicas de tambor militar del siglo XVI, lo contrario que en
Francia, lugar donde tenemos la Orcheseographie de Thoinot Arbeau de 1589 [1].
Sin embargo, si bien no hay
fuentes directas escritas de música militar, sí que han quedado restos de
músicas militares de la Monarquía Hispana en partituras de otras obras. Un ejemplo es la ensalada La
Justa de Mateo Flecha (1485-1553), escrita en forma de copla redondillas octosilábicas. Aunque a penas queda conservada música
impresa de este autor, este género de canciones debió ser muy querido en la
España del XVI, hasta el extremo de citarlo Covarrubias en Tesoro de la
Lengua española o castellana de
1610.
ENSALADA, el plato de verduras
que se sirve en la mesa… Y porque en la ensalada echan muchas yerbas
diferentes, carnes saladas, aceitunas… llamaron ensalada un género de canciones
que tienen diversos metros y son como centones, recogidos en diversos autores.
Estas componen los Maestros de Capilla, para celebrar las fiestas de Navidad y
tenemos de los autores antiguos muchas y muy buenas, como el Molino, la Bomba,
el Fuego, la Justa, el chilindrón, &c.
En la ensalada de Mateo Flecha la Justa ( Torneo) hay toques militares. ¿Por qué lo sabemos? Porque esa música militar, a su vez, es publicada en Francia por Jacques Moderne [2], 1544, con el nombre de La Bataille. ¿Es música de guerra española? Durante mucho tiempo se pensó que era música francesa, pero no. Es música española, ya empleada por Mateo Flecha. Sin embargo, debemos recordar que las músicas militares de ordenanza francesas y españolas de este momento tienen un padre común, las músicas de los Reisläufer suizos, que las introdujeron en Francia y España a finales del siglo XV.
Por esa razón, cuando el príncipe Felipe hizo
el felicísimo viaje [3] a sus posesiones de Flandes, Alemania e Italia antes de ser Rey, evidentemente, Tielman
Susato, un editor de música flamenco de
Amberes, le compuso una colección de música de danza llamada Danserye (publicada
en 1551) en la que una de las piezas era
una versión en forma de Pavana de aquella Batalla, y también con la música que
aparece citada en la ensalada de Mateo Flecha. Todo el mundo sabía que era
música de origen español en esa época. Podemos escuchar esta Batalla al inicio de esta entrada del blog.
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| Inicio de la Pavane La Bataille, en la edición de Jacques Moderne. |
Evidentemente en ese viaje, los tambores y pífanos, acompañando a las banderas tuvieron un destacadísimo papel en las paradas (llamadas en flamenco ommegang, que significa “paseo alrededor”), una procesión festiva organizada en diversas ciudades flamencas, como nos cuenta el cronista del viaje, Juan Calvete de Estrella. En esta ocasión asistieron el 2 de junio de 1549, el domingo después de la Ascensión, el emperador Carlos, el príncipe y las reinas con sus damas, fueron al ayuntamiento (“casa de la villa”)
“a ver una solemnísima procesión que se hace cada año por la villa… en la que la primera sección de la procesión era militar: coseletes, “con su bandera y pífaros y tambores”, alabarderos, arcabuceros y ballesteros. [4]
Esta música de Batalla también había dado lugar en el XV a una tipología
litúrgica religiosa, la Misa de Batalla, como en el caso de España las de Cristóbal de Morales
(1500-53) o Francisco de Guerrero (1528-1599), verdaderas Misas de Parodia que
citan fragmentos de música militar. A su
vez estas misas, servirán de base a composiciones de Batallas para el órgano, ya a principios
del siglo XVII, como la Batalla de Morales, de Correa de Arauxo (1585-
1654).
Pero es que también hay otras ensaladas
de Mateo Flecha, como la Guerra, con toques militares como citas musicales en forma de centón. Eso de
citar músicas anteriores en otras obras que no tenían por qué ser militares era
muy habitual en el Renacimiento musical y reciben en la musicología el nombre
de Quodlibet.
Por esto, y aunque no se haya
conservado la música directa militar, sí sabemos que estas obras contienen música militar.
Por el contexto en el que se citan y
porque tienen nombres como Batalla, y además suenan maravillosamente bien
tocadas con los instrumentos de guerra de la época.
Y más, en las obras cantadas,
los que cantan hablan de atabales, hablan de pífanos, hablan de tambores
o hablan de trompetas. En realidad, cuando
Mateo Flecha cita estos instrumentos en sus canciones, están
haciendo la onomatopeya musical de los
toques militares, pero con la voz humana.
No deja de sorprendernos, tras lo expuesto hasta aquí, que las
primeras músicas militares de tambores conservadas en España, ya a principios
del siglo XVII, se incluyan en una obra de Torneo o Justa, donde los tambores
daban las ordenanzas. Pero eso lo veremos en otra entrada.
(c) Antonio del Carmen López Martí.
[1] Esta
obra, en nuestra entrada en este blog llamada
[2] Le Difficile des
chansons, editado por J. Moderne (Lyon,
1544)
[3] Para más información sobre el Felicísimo Viaje, ver el blog:
https://www.delacuadra.net/escorial/jrfland2.htm
[4]
https://www.historicalsoundscapes.com/en/evento/1014/bruselas



