LA TECNOLOGÍA DEL TAMBOR EN EL SIGLO XVI
Es
evidente que el tambor como instrumento de ordenanza y de marcha es un invento
suizo del siglo XV[1],
como ya hemos hablado en esta web en otros artículos.
¿Hubo
otros instrumentos que tuvieron función
militar, unos haciendo ruido para
encender los corazones de las mesnadas medievales, a la par que
aterrorizar al enemigo? Sí, la literatura medieval está llena de estas
descripciones.
Sin
embargo, la tecnología del tambor moderno se inventó en el siglo XVI. Los
antiguos membranófonos medievales, tamboriles (tabor) y atabales (muchas veces
llamados en este periodo atambores) tenían un rudimentario sistema de unión que
literalmente, cosía o ataba la piel a la caja del instrumento. Además, eran
instrumentos de uno o dos parche unidos
a una caja, cilíndrica en el caso del tamboril, o en forma de cuenco
semiesférico, cerrado, en el caso del atabal.
Esos parches sin encurtir se clavaban o cosían, literalmente, como en el caso del tambor de marco o el tamboril:
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| Melozzo da Forli: Ángel músico con tamboril. ca. 1480. Roma. Puede verse cómo se cose el parche para unirse a la caja. El bordón va arriba |
El sonido era, evidentemente, bastante fofo y poco heroico. Sonaba en frecuencias medias. Esto no importaba demasiado, pues en el caso del tamboril, por ejemplo, se tocaba con un solo palillo (mano izda.) mientras que la derecha hacía sonar simultáneamente una flauta vertical.
Este
instrumento se llamó también tamborino, y por ejemplo lo tenemos citado en
Chinchilla en 1465[2]
pero en esa fecha NO tenía función militar todavía. Sólo tras la irrupción de la caja de
guerra suiza en los Reinos de España encontramos algunos tamborinos y flautas
vinculados a la corona de Aragón con función militar:
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| Biblioteca Morgan. Salida Alfonso II de Nápoles, 1494. |
Sin embargo, pronto
dejaron de tener ese uso ante el mucho más efectivo tambor de ordenanza, con
sus redobles a dos manos; este tamboril a una mano no era capaz de ejecutar
ritmos efectivos y distintivos para indicar una variada serie de señales
sonoras celeústicas[3].
Y su manera de llevarlo colgado en la muñeca no permitía proyectar un gran
sonido, justo en una época en la que la pólvora y su estruendo se imponía en el
campo de batalla. Esto cambió radicalmente con los tambores laterales a dos
manos suizos, por un lado, y una flauta o pífano tocada otro hombre. Este repartimiento de las
funciones militares revolucionó la música de la guerra ya en el siglo XV.
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| "Cuando toco el tambor, estad alertas ese día" dice el texto de este Trommelaar ” de Virgilio Solis de la serie “Militaire figuren van verschillende rangen” (c1524-1562). |
Esa
efectividad de sonido y de transmisión de órdenes celeústicas de suizos,
primero, y lansquenetes después, hizo que se mejorase muy notablemente la
tecnología del tambor, instrumento en el que en las primeras décadas del siglo
XVI se produjeron avances tecnológicos definitivos que aún hoy, 2026, se siguen
empleando en la fabricación de tambores. Esta manera musical de acompañar la
guerra se generalizó a todos los ejércitos europeos. Sigamos estas evoluciones
tecnológicas en el instrumento:
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| Partes de un tambor hacia 1515-30. En esencia, el moderno tambor ya estaba diseñado con esta caja de guerra celeústica del Renacimiento. |
1-
1- Aros: Un descubrimiento crucial fue el aro
cilíndrico, en el cual se envolvía una piel fresca de oveja o cabrito, una vez
pelada y preparada para ser colocada en el aro. Al secar, esta piel se tensaba
enormemente, produciendo el característico sonido agudo que hoy todavía
escuchamos cuando la golpeamos con la uña para saber si el parche está
“templado”. Esos aros cilíndricos se colocaban arriba y debajo de la caja y se
ajustaban con presión a la misma.
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| Vaandeldrager, tamboer en een derde man ” (c1563) |
2- Contra aros.
Sobre los dos aros con piel en tensión que
cerraban por arriba y abajo la caja se colocaron sendos contra aros enhebrados con cuerdas. Con un
ingenioso sistema de tensado se “cosía” los contra aros sin tocar para nada ese
cosido a los parches. Esto permitía una muy notable tensión en los parches que
permitirá complejos redobles de muchas notas en el parche superior.
3- Cuerdas y templaderas. Las cuerdas en zigzag que cosían los contra aros podían reforzar su tensión con la introducción de templaderas, que al bajar tensaban notablemente las cuerdas de cáñamo. Esto templaba el sonido, aumentando la tensión sobre los parches, y lo hacía más claro, con el fin de entender mejor las señales celeústicas que sobre el instrumento se querían transmitir.
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| Tambor en Sintagma Musicum, Praetorius. Hacia 1610. Podemos ver el sistema de cuerdas, templaderas y bordón con sus tornillos anclado a la caja |
4- Bordón.
Si bien ya se usaban en la Edad Media bordones sobre los parches, su uso será
esencial para amplificar y dotar de nobleza al sonido del tambor batiente. El
bordón se colocaba en el parche inferior, iba unido a la caja, y se tensaba o
destensaba a voluntad con un tornillo.
5- Bandolera. Pensamos que en una etapa muy primitiva el tambor se llevó en la sangría del brazo izquierdo. Sin embargo, pronto se introdujo la bandolera para colgar el tambor a manera de un bolso cruzado. Esto le dio su peculiar colocación lateral y liberó definitivamente las manos.
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| Colocación del tambor, según Arbeau. Con bandolera y posición de marcha. Hacia 1588. Orcheseographie |
El tambor es un instrumento portativo, es
decir se transporta a la vez que se toca, mientras se marcha con él. Esto queda
puesto de forma más que manifiesta en el tratado Orcheseographie de T.
Arbeau de 1588 y dio lugar, como ya
vimos en otro artículo, a que este instrumento tuviese la función tanto de compás
como de reloj de la marcha de los soldados. Recordemos, traducidas sus sabias
palabras con la partitura anexo que T. Arbeau nos pone de ejemplo [pp. 8r]:
“Por eso, en la marcha de guerra, los franceses han creado el
tambor para marcar el ritmo al que deben marchar los soldados. Aunque la mayor
parte de los soldados no están bien entrenados en él, como tampoco en el resto
del arte militar, por esa razón no dejaré de escribir los métodos.
La medida y ritmo del
tambor, contiene ocho pequeñas notas blancas, de las cuales las cinco primeras
se golpean y se percuten, es decir, las cuatro primeras cada una con un golpe
de una baqueta solo y la quinta con ambas baquetas juntas, y las otras tres se
sostienen y retienen, sin ser golpeadas.
Durante el sonido y compás de estas cinco notas blancas y tres silencios, el soldado hace un paso, es decir, pasa y extiende sus dos piernas de manera que en la primera nota, pone y apoya el pie izquierdo, y durante las otras tres notas, levanta el pie derecho para ponerlo y apoyarlo en la quinta nota, y durante los tres silencios que forman tres notas, levanta el pie izquierdo para comenzar otro paso como antes: Y así en consecuencia mientras dura el viaje, de manera que en dos mil quinientos toques de tambor el soldado marcha a lo largo de una legua..."
La
tecnología del tambor y sus toques estaba lista para hacer historia durante
cuatro siglos…
(C) Antonio del Carmen López Martí
[1] Thierry
Bouzard: Historie des signeaux d´ordonnance. L´harmattan,2021, pp. 22-25.
[2] En este contexto hay que interpretar al tamborino Guillén ¿Anes? (suelen llamarle «Guillames»), avecindado en Chinchilla en 1455, franco de impuestos, aunque no recibía salario, aunque sí será liberado en 1460 de una de las más temidas obligaciones militares del momento, la de ir a las labores de fortificación que se estaban llevando a cabo en Xiquena, cerca de Lorca:
«. . .por quanto el dicho Guillames es neçesario en el dicho su oflçio para esta çibdad, e el syrue asy en bodas commo en desposorios e en otras cosas nesçesarias al dicho su ofiçio» AHP Albacete. Libro 1, f 159, citado por Pretel, Aurelio. Chinchilla medieval. Instituto estudios albacetenses de la Excma. Diputación de Albacete. pp. 273
[3] "El sonido de todos estos instrumentos sirve de señales y advertencias a los soldados para que desalojen el campamento, marchen y se retiren; y, frente al enemigo, les infunde coraje, audacia y valentía para atacar y defenderse con valentía y vigor. Ahora bien, los soldados podrían marchar confusamente y sin orden porque correrían el peligro de ser derrotados; por lo tanto, nuestros franceses han aconsejado que las filas e hileras marchen [rencs & iougs] con ciertas medidas." T. Arbeau. Orcheseographie. 1589. pp. 7v








